Comidas de trabajo: elegir el restaurante

Las comidas de trabajo son perfectas para conocer nuevos contactos profesionales, avanzar en negociaciones o cerrar tratos. Pero hay algunas reglas que no debemos saltarnos si queremos que sean una inversión de tiempo y dinero provechosa. Estas son algunas que nunca debes saltarte.

REGLA NUMERO 1 ¿Quién?

Infórmate sobre tus invitados: cultura y religión marcan una forma determinada de comer. Los musulmanes no comen cerdo, y los judíos comen kosher. Esto no quiere decir que tengas que reservar en un restaurante temático si organizas una comida con invitados de estas religiones, pero tenlo en cuenta. No lleves a un vegetariano a un asador. O a un alérgico al marisco a una marisquería.

¿La forma más fácil de saber qué comen y qué no comen tus invitados? Pregunta de forma educada. Vivimos en un mundo global y plural, así que nadie se extrañará de tu pregunta.

REGLA NUMERO 2 ¿Dónde?

El tipo de restaurante es importante, muy importante. Reservar en un buffet no es aconsejable. La dinámica que quieres crear no es la de estar levantándose constantemente de la mesa para servirse. Los restaurantes temáticos tampoco son la mejor opción para una comida de trabajo. No queremos interrupciones con un “Cumpleaños Feliz” cuando estamos a punto de cerrar un contrato.

Elige un restaurante donde conozcas bien la cocina, el servicio sea correcto y el nivel de ruido bajo. Si vas a tratar temas confidenciales, busca un establecimiento donde la separación entre mesas permita una cierta privacidad o bien disponga de zonas reservadas para que tus invitados se sientan cómodos sin tener la sensación de tener cien orejas escuchando vuestra conversación.

El presupuesto es un indicador. Una carta muy cara puede denotar prepotencia. Tampoco es necesario demostrar una desmesurada austeridad con la elección de un restaurante de menú barato. Busca un restaurante donde el precio por comensal esté bien justificado.

Ten en cuenta la accesibilidad. Si tu invitado viene en taxi, asegúrate de que dispone de la dirección correcta. Si va a acudir en coche, que disponga de un parking cercano (infórmale de este punto, te lo agradecerá). No hay nada que fastidie más que dar mil vueltas alrededor de un par de manzanas para aparcar.

REGLA NUMERO 3 ¿Qué comemos?

Un menú cerrado para todos puede ser una buena idea, siempre considerando la Regla Número 1. Por muy orgullosos que estemos de la restauración local, hay productos a evitar: codornices, pato, conejo, ostras, angulas… son productos fantásticos pero pueden provocar una mueca de disgusto en nuestros invitados. Las ensaladas y las carnes rojas o pescados blancos acostumbran a ser una buena elección.

Evita platos que presentan dificultad a la hora de comerlos. El ejemplo más sencillo son los caracoles. O los spaguetti.

Recuerda que no estás organizando una degustación, la comida es una excusa para sentar a tus invitados alrededor de una mesa y discutir asuntos profesionales.

Otra consideración importante es el alcohol. En contra de lo que muchos opinan, estoy totalmente a favor de ofrecer una copa de vino con la comida. Tomado con moderación, el vino acompaña perfectamente a un menú equilibrado y nos permite brindar. Pero no insistas, y por supuesto, no tomes alcohol si el resto de comensales declinan esta opción.

Comidas de trabajo

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Una respuesta a “Comidas de trabajo: elegir el restaurante

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